Parece que la cosa va estando cada vez más cruda y las caídas de los indicadores de crecimiento, del IBEX (que hoy bajó más de un 5%) y las subidas del IPC y el desempleo indican que la desaceleración es más profunda de lo que todos esperábamos.
Parece que, como en las familias, se nos ha ido la mano consumiendo- tenemos un déficit exterior enorme- y ahora toca apretarse el cinturón.
Pero también el sistema bancario está siendo poco transparente, transparencia que exigían hace unos días los principales dirigentes europeos reunidos en Londres. Esta opacidad está haciendo daño a todos y la desconfianza aumenta.
No se pueden bajar los tipos de interés ante un peligro de repunte de la inflación- que repunta igualmente porque la realidad, por más que se haya ocultado estaba ahí- así que estamos pillados.
Sinceramente, creo que también hay un «efecto contagio» que los medios de comunicación se encargan de propagar a la velocidad de la luz. ¿Quién se compraría un piso ahora? El estado de opinión es que como van a bajar, mejor esperar. Y así, en círculo vicioso.
Toca ajuste, a las familias sobre todo, porque ya os iré contando los resultados de las grandes empresas…