Nunca pensé que yo diría esto: me gusta leer recetas, me gusta verlas, comprar los ingredientes, especialmente en el mercado, deleitarme con los olores y las texturas de mis platos de principiante y, sobre todo, que otros disfruten comiéndolas (si es el caso). Probar mis platos me gusta, pero no es ni de lejos lo más importante.
Esta semana, en mi cura antiestrés, tocaba cocina. Ayer fui al mercado. Compro siempre pescado que «está en comida», es decir, el que me dice la pescadera, Maryluz, una mujer increible y muy vital, que debo llevarme. Le pedí pescado para hacer al horno y me recomendó un jurel grande. Lo hice a la espalda, apenas con limón, aceite, ajo y perejil y estaba buenísimo.
Además de unos mejillones que preparé la mitad al vapor y la otra mitad con tomate picantito, me tentó una caballa. Sí, no nos importa tomar pescado dos días seguidos si es fresco y bueno, pero para no repetirme busqué una receta diferente y me tropecé con esta de Arguiñano que, doy fe, está estupenda. Aunque yo no tenía alcachofas, que seguro que le sientan muy bien. También cambié los cominos+ azafrán por cúrcuma que le da un punto diferente.
Y ya veis, además Maryluz me recomienda cosas baratas. Ningún pescado pasaba de 4 euros el kilo!
Por último, acabo de terminar una tartita muy sencilla de trufa con bizcocho genovés que he cogido de mi suscripción favorita: Gastronomía y Cía. Mi cocina huele a chocolate y a avellanas. Mañana os cuento si les ha gustado a todos o no. En cualquier caso, yo con mucho menos estrés – el paseo por la playa, el rato de jardinería y el reposo ayudan- y muy contenta de, de cuando en cuando, dar de comer bien a los que me rodean. También se puede mimar con la comida.
Estoy segura de que Pau me entenderá muy bien. Sí, me compraré ese libro de Ibán Yarza. También a mi me gusta el olor a pan. Pero antes va la yogurtera, para hacer yogures de sabores con leche de oveja y mermelada casera. Ya veréis cuando recolecte mis propias fresas!
Claro que te comprendo! Ayer Roscón de Pascua… qué olor a canela y naranja… harina cálida… Y esa transformación de la masa, el tiempo de espera… y «la cara pegada al horno», como dice Yarza… Claro que te comprendo…
Besos.
Ya tengo la yogurtera. Ahora voy a idear sabores nuevos ;).
La tarta de trufa vale para una de nuestras meriendas chocolateras! Pero el bizcocho genovés no me quedó muy bien así que este domingo repito a ver…
Besos
Matices a la receta del bizcocho de la tarta de trufa: no me salió bien así que lo repetí con el horno a 180º, sin agua y con unos 100 gramos de harina (mitad harina, mitad maizena) y quedó esponjoso y riquísimo.