Estamos esperando a Gordon… Parece que llegará convertido en tormenta tropical.
He asegurado las contras, quitado las plantas de las ventanas y asegurado los cojines de los bancos de madera.
Los perros de mi aldea no parecen más alterados que cualquier otro día. Quizá esto no sea como con los terremotos. Sólo he notado extraños a los saltamontes, que se pegan a las ventanas.
Hemos tenido un Prestige, incendios para repartir y ahora una tormenta tropical. No puedo evitar que, aunque no tenga razones objetivas, Gordon me resulte a priori más amable. Quizá sea por lo de tropical, quizá por ser agua -ya se sabe, los gallegos tenemos querencia por el agua- quizá porque después de la tempestad viene la calma. En todo, en la vida.
Ya os contaré mañana pero como dicen en mi tierra: «Nunca choveu que non escampara». Pues eso.
Tomamos nota en Cantábrico oriental, y si vemos que el viento os lleva, no preocuparos, ya os pescamos del aire.
Por lo que estoy viendo se le dió más bombo de lo que es, tenemos días en invierno de igual o similar características. A lo mejor un poco más de viento, pero nada más.