Dicen que ayer no fue para tanto, y puede que no…en otro lugar.
A mi me impresionó. Di tú que vivo cerca del lugar donde se registraron las rachas de viento de 160 kilómetros por hora.
La cosa es que nunca había visto doblarse así árboles de veinte metros, ni volar elementos grandes y sólidos por encima de los cinco metros como si fuesen plumas de pájaro.
La sensación que deben de sentir las personas que de verdad están en medio de un huracán, y sin la protección de una buena casa, etc.
Pasé un poco de miedo, la naturaleza y su fuerza me sorprendieron. Entiendo más.
Vale más temer a la tormenta que subestimarla por propia necesidad de autoprotección. Menudos meses que lleva Galicia, las llamadas de teléfono van que vuelan, mi familia quedo durante días rodeada por uno de los incendios, luego oí lo de Gordon en la tele y no podía creerlo… Estamos todos locos y en nuestra locura arrasamos con todo.
Me alegra que al menos estés bien aunque te hayas asustado 🙂