Probablemente mi noche favorita de todo el año.
Cuando era una niña por la ilusión de los regalos, claro. Qué lindos los patines y qué rollo que se empeñaran en regalarme muñecas. Creo que ya os conté que mi amigo Armando pedía juguetes para mi: fuertes de vaqueros, coches dirigibles, etc. Eran otros tiempos y estaba mal visto que una niña fuera tan…
Cuando era una jovencita porque me dejaban salir y, a diferencia de la noche de fin de año, llena de vestidos tiesos y pesados, salías con tus amigos a hacer la última compra, te pasabas por los vinos y la gente entraba y salía de la pandilla a buscar alguna cosilla, a recoger algo. Todo lo recuerdo fluido y genial.
Ahora, porque con niños en casa, aunque no puedas salir, todo es una fiesta y sus caritas al abrir los regalos son un poema.
Mi deseo para esta noche es que algún día todos los niños puedan tener esa carita alegre.
Y vosotros, a los que llevo en mi corazón aunque no estéis conmigo, espero que os llegue el calor de mi cariño.
Vamos! A dormir!!!
Me uno a tu deseo. Qué hermosa es esta mañana! beijinhos.