Desde hace ya unos años aprovechamos las vacaciones para tomar clases de cocina.
No aprendemos a hacer platos sofisticados sino esas recetas con las que mama hace que nos chupemos los dedos.
Esa carne asada jugosita y con patatitas redondas, ese besugo al horno con limón, cebolla en rodajas y patatas panadera, las mejores almejas a la marinera del mundo o la sopa de pescado que vamos a preparar este viernes.
Como dice ella, acabaremos poniendo un restaurante.
Con la colaboración de Lu.
El besugo está pasando a ser historia, si no lo es ya. Pero que rica está la compota que hace la gran jefa; fresquita la manzana y las pasas….