Reconozco haber tenido que vencer mis manías de compartir baños públicos y mi tendencia a la tensión bajo mínimos, pero lo cierto es que he disfrutado con esas termas calentitas con la cabeza a cinco grados y la luna casi llena sobre nosotros, a orillas del río. Un lujazo estas termas de Outariz. A la próxima me reservo un masaje con antelación que esta vez no pudo ser, estaba a tope.
os las recomiendo!Orense es un lujo de ciudad.