Daño gratuito

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Una larga conversación de anteayer con un amigo me dió mucho que pensar.

Hablábamos de sentimientos, de algunos tan complicados como el desamor cuando tienes cariño a una persona, de otros tan de moda como los posicionamientos encontrados e intransigentes.

Ya digo que me dió que pensar. Creo que tengo amigos de todos los pelos y colores, es decir, como el anuncio de cocacola aquél. Me da igual mayor o niño, hombre o mujer, homo o hetero, rico o pobre, de izquierdas o de derechas, religioso de la religión que sea o ateo… Y no es que quede mono, es verdad. Tengo muchíiiiiisima suerte.

Nunca me ha dejado de interesar alguien por alguna de esas características, así que de ir con tanta gente diferente uno acaba entendiendo, y disculpando, muchas cosas. Puedo no estar de acuerdo o no desear llevar la vida de otras personas, pero eso no me impide quererlas un montón.

Sin embargo, hay gente de la que me separo casi sin hacerlo aposta, inconscientemente. Gente que no quiero cerca de mi. Pensaba ayer en qué característica común tienen y -¡eureka!- la he encontrado: son personas que hacen daño gratuitamente, sin necesidad de hacerlo.

Es gente que, según mi experiencia, siempre repite. Sigue haciendo daño porque en su egoísmo eso «no tiene importancia», «es mejor saber la verdad», etc…

Los separo lo más dulcemente que puedo, pero con firmeza.

Algunos son capaces de darse cuenta de lo que hacen, tienen el valor de reconocerlo y la intención de corregirlo. Si hacen todo eso más bien empiezo a admirarles, jajaja.

Entiendo mejor a los malos conscientes, con un fin, que a estos. Con aquellos sé que sólo tengo que sacarme de su camino de interés pero estos… Yo los pondría a todos a tratamiento psicológico.

De algunos puede que yo piense que es gratuito y sin embargo el origen sean sus miedos o su incapacidad emocional. Lo siento. Sigo prefiriendo tenerlos lejos, si puedo. Sé que suena egoísta, pero ¿debe uno dejar que esa gente empañe tanta felicidad, amor y alegría que la vida te ofrece continuamente a través de tantas buenas personas? Puede que sí, pero me parece que en esto, si no me convencéis mucho, no cambio.

Al final, lo más importante es que las cosas malas no te pudran por dentro.

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2 comentarios en «Daño gratuito»

  1. Por desgacia esa gente existe. Pero hay que tomarlos como accidentes, como si fueran una tromba de agua o una tormenta especialmente violenta que arruina una cosecha. No puedes controlar que ocurra y solo te queda asumir las consecuencias y rehacerte lo antes posible, aun a sabiendas de que posiblemente se vuelva a repetir.
    No podemos dejar que cambien nuestra manera de actuar. Así, en sus mentes retorcidas, cada vez les costará más idear algo para hacer daño. Al fin y al cabo ser malo de verdad debe desgastar mucho.

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  2. Totalmente de acuerdo contigo. Sólo quería dejar claro que, a veces, uno se cansa de entender y, si puede, se distancia.A veces, como bien sabemos, no te queda ni esa posibilidad.

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