Domingo de Ramos

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Acabo de preparar el ramito de laurel y pero no tengo olivo para ponerle.
Mi olivo se ha quedado sin hojas de tanto temporal. Se le ve fuerte y desarbolado. Hasta hace poco transmitía desolación.
Ahora está brotando. Diminutas hojas por todas partes. No soportaría quitarle una. Lo miro para ver como crecen, como si quisiera animarlas, darles calor.
A veces creo que mi olivo me entiende, que es parte de mi.

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5 comentarios en «Domingo de Ramos»

  1. Pues me alegra saber que estás brotando.
    Es bello el Domingo de Ramos. Precioso ver toda esa gente portando sus ramos, como llevando un poco de ilusión y de historia. Algo tan antiguo y tan alegre.
    Beijinhos.

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  2. Lo de estar brotando es una licencia poética total. Estoy como siempre que lo mío no tiene arreglo.
    Sí que es bonito el Domingo de Ramos! Mi padre siempre me da un poco de su olivo bendito.
    Besos

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  3. Por tercer año consecutivo, he comprado una palmita (cada vez mas grande, claro) y he preparado un ramo de laurel de «rabo largo» (ya entederas despues por qué).
    Hemos Bajado a la calle Jesús, Mario y yo. Hemos ido a San Julián y por segundo año(el primero, Mario solo tenía 2 meses), Mario nos pidio la rama de laurel «de rabo largo» y se puso a barrer por la esplanada de San Julián, mientras esperabamos a mi madre, por lo que el laurel, con la ramita de olivo, quedó semi-destrozado. Cuando salió el sacerdote a bendecir los ramos, Mario cogió la palmita y se puso a cantar «campeones, campeones, oe, oe, oa…». Despues nos fuimos a Amboage, a ver la procesión de la borriquita y se puso a jugar con los capullitos de los camelios de los jardines, le gusta desacer los petalos y tirarnoslos por encima. En el trayecto de San Julian a Amboage, le fuimos convenciendo de que era mejor no coger la bicicleta, aunque nos costó… Me gusta la versión de Mario del domingo de Ramos.Un abrazo muy fuerte.

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  4. No tengo fotos con mis padres el Domingo de Ramos. Ellos trabajaban y a nosotros siempre nos llevaban familiares o amigos, fotos aun sin color con mis nuevas polainas blancas, siempre fue un día de estrenar ropa, un ramito de laurel en la mano, peinadito, oliendo a nenuco y esa mirada linda y traviesa. Años después los ramos se hicieron más grandes, casi tanto como podían soportar mis brazos, se necesitaban ramos grandes y brazos fuertes para ganar la batalla de ramos que tenia lugar en el atrio justo después de recogerse la procesión.
    En uno de los últimos y más bellos capítulos de El Señor de los Anillos, acabadas felizmente ya todas las batallas, Aragorm le dice a Gandalf que aun no es completamente feliz, le falta lo más importante para él; solo si es Rey podrá consumár su amor con Arwen, necesita una señal que le confirme todo lo conseguido. Gandalf lo lleva a pasear por la montaña y allí en el límite de lo yermo encuentran un retoño recién brotado de el Árbol blanco, aquel que sus antepasados trajeran del oeste y era el símbolo de su propia Casa.
    Ojala tu Olivo brote fuerte y precioso.
    Un beso.

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