El viernes no pude resistirme al entrar en una librería y, para variar, me compré un par de libros. Me disculpo a mi misma diciendome que estoy leyendo bastante, que tengo que reponer algunos «clásicos»…
Uno de ellos es Drácula, de Bram Stoker.
Lo he leído al menos tres veces pero no sé dónde ha ido a parar el ejemplar que tenía. La verdad es que era antiguo porque la primera vez que leí Drácula era una niña bastante pequeña. Desde siempre me fascinó la figura del vampiro seductor, creo que interioricé y asocié esa seducción -que yo no entendía del todo entonces- con la muerte del alma. Puede que Drácula me hiciese medio consciente por primera vez de adonde pueden lllegar arrastrar las pasiones al ser humano.
Drácula es una novela basada en una o varias leyendas, pero cuánta realidad esconde.
Adoro este terror «clásico» que en nada se parece a ese terror burdo y sin imaginación ni profundidad emocional.
Si no habéis leído Drácula, no os quedéis sin hacerlo. Apuesto a que cambia vuestra percepción.
Buenas noches. Acordaos de poner cerca vuestra ristra de ajos.
Yo también me pregunto donde andarán algunos libros que tenía por casa, no sé si los dejo y no me acuerdo o como soy todo despiste los dejo por la ciudad en algún café…
Y sí, ya sabes que tienes razón. Eso es terror de verdad, del bueno, del que conmueve, aflige, atrae y asusta no del otro sin estilo y con chorros de sangre salpicando las paredes sin más :).
Hola Amalia… ¡Cuanto tiempo sin escribir! Pero que sepas que siempre que tengo oportunidad me meto en tu blog para saber un poquito mas y siempre que hablas de libros, me apena pensar lo mucho y poco que leo (Leo mucho, pero lo último que he leido es un proyecto básico en la ejecución de instalaciones de energia fotovoltaica, no por imperativos profesionales de momento, sinó porque el futuro va por ahí y un borrador sobre normativa para huertas solares). Es decir, no puedo hablar de sentimientos humanos ni divinos derivados de la lectura y muchas veces he pensado en el prototipo de persona, que se dedica a escribir este tipo de normativas: impersonales, incomprensibles, ¿Cultas o pedantes?, con capacidad de decir: es negro pero si «hgytrfch» podemos decir que es amarillo verdoso, que no amarillo (es decir, palabras chinas (que me disculpen los chinos) que si miras en el diccionario, no tiene sentido incluirlas en un texto ni contexto)… etc. Me has hecho pensar en Drácula y la verdad, sin querer, lo he situado con sus pasiones a flor de piel, escondido entre transformadores y paneles solares. La verdad no hay un entorno mas tétrico que este que se avecina y sinceramente, despues de leer tu comentario, Drácula es como una luz en ese escenario. Perdona, me he salido del tema, pero necesitaba hablar. Un abrazo.
Hola Choco, intentaré poner algún otro de mis clásicos de terror. Seguro que compartimos gusto.
Juana, me alegro de leerte. Las novelas y las pelis de terror buenas nos sacan de nuestros problemas de día a día y, como el humor, nos ayudan a llevarlos mejor.
Besos