He tenido una semanita de las que mejor que pasen. Nada definitivamente terrible pero rollos y más rollos, cansancio y más cansancio. Reconozco que me ha costado aguantar la sonrisa. He usado mis herramientas de subir la moral, unas han funcionado, otras no. Al final, como siempre, ese punto de frivolidad irresponsable me saca del apuro. Bueno, eso y los masajes de Elena, insuperables.
Así que mientras nuestro Presidente del Gobierno carga con el muerto de las especulaciones urbanísticas y financieras a funcionarios y pensionistas- patético e indignante-, me he ido de compras a ver qué se lleva esta primavera (comprando baratito, eso sí) o más bien pensando ya en el verano porque con este mayo ventoso y frío ya hay que pensar en sandalias de colores, camisetas blancas, rayitas marineras (monísimas en Z por menos de diez euros), vestiditos de flores, camisas para poner por encima de un bikini (chicas, las transparencias es lo más). Al final me he comprado un vestido rojo -pensando que en Sicilia hará calor- que he regalado nada más llegar porque definitivamente no es mi color y a ella, morenísima, le sienta de maravilla.
Ya he acabado con la temporada de tarta de almendra (sí, Almudena, variantes de la receta de Chichita, sencillísima y rica rica), que es muy de invierno, y antes de entrar en los postres de verano fresquitos, voy a cumplir el capricho de practicar brownie con diferentes chocolates. Voy a probar a hacer uno especial relleno de chocolate blanco para una larpeira que me sé yo.
Os recuerdo que hoy es el día de las Letras Galegas dedicado a Novoneyra, que es un placer leerle, pero yo me voy a la playa a pasear antes de comer que hay que aprovechar el solete y coger color. Tengo que rentabilizar esos zumos vitaminantes -muy recomendables- de zanahoria y manzana que me preparo para el desayuno y además necesito el tacto de la arena en los pies.
Pues a mí han prometido enviarme una receta de tarta de chocolate con especias… He descubierto que definitivamente, esta temporada, mi chocolate favorito es el picante! Te contaré.
Me apetece playa desierta… pero me va a tocar bici entre árboles.
Calma con estas semanas, paciencia y serenidad. Un día después de otro y acordarse de respirar… beijinhos.
Vas a compartir esa receta, verdad? Somos amigas, recuerda 😉 Ya te lo dije en la fiesta degustación esa que montaste que el mío también, con picante, aunque el que pusiste con jengibre es fantástico, aún recuerdo su sabor!
No está mal lo de la bici tampoco, podéis acercaros a merendar. Yo ahora mismo me voy a comer a la mesa de fuera…me encanta este lunes al sol!
Ya sabes tú que me tomo esas pequeñas adversidades con calma, aunque a veces se acumulan y hay que drenar. Soy consciente de lo privilegiada que soy…ya te contaré que tengo muchas cosillas interesantes a la vista!
beijinhos
Ha sido bici por paseo marítimo.. pero bien, aceptable. Lo del jenjibre, sí, es estupendo. Pruébalo en ensalada: pasta, kiwi y jenjibre, aceite de oliva e rien de plus. Delicioso! para comer suavemente.
Beijinhos.