
Cada uno guardamos nuestra cajita de herramientas y dentro de ella cada cosa nos sirve para algo.
Con los años he hecho acopio y, además, he aprendido a manejarlas mejor:soy diestra usando el aire libre y el deporte para quitar esa melancolía pesada, una especialista usando los libros y la música para volar, la cocina para mimar y el cine para descansar. El mar para todo…
Tengo muchas, muchas más, menos obvias, más personales. Pero hoy ya no voy a escribir más. Mis botas están polvorientas de jugar en el campo y me he ganado un té sin hacer nada, sólo oliendo esta noche de primavera.
Pero tú, si quieres, puedes hablarme. Tu voz hará que se vaya el frío.
¿Pero es que nadie va a comentar nada? Se va a quedar heladita la pobre Amalia…
Besos, muchos besos
El deshelador no debe de leer este blog!!! 🙂 Menos mal que era una figura retórica, jajaja, sino estaría cubito total!!!
Gracias Leiter por el capote, besos.
Oh querida niña, que paz me irradias. Para sentirme bien debo leerte. Me conectas con las pequeñas cosas y a veces tambien con las grades cosas que generalmente no suelen ser las mas felices. Toma el calor de todos los que te leemos y abrigate en nuestro fuerte abrazo.Un beso grande y calido. Beatriz
Me alegro de transmitirte paz! Un beso