Siempre la más intensa.
En esta travesía me acompañaron tres libros: el que estoy terminando de leer -del que ya os hablaré-, Lecciones de Vida -del que os he hablado en los últimos post- y la poesía de Jenaro Talens. Siempre poesía. Ya os contaré los que me llevé al Caurel.
Y aunque he vuelto para zambullirme sin tregua en el Tao (voy repitiendo en voz baja «actúa sin acción, ocúpate en desocuparte…), que falta me hace para compensar mis malos hábitos, os dejo un poema de Jenaro Talens, de Viaje al Fin del Invierno (maravilloso todo el poemario) que tiene como título Finisterre:

Hacia el final, los cantos de sirena,
esa otra forma de silencio, el sol de
su juventud, que no me reconoce,
(tal vez así la muerte pueda verme la cara)
el camino de piedra junto al acantilado,
la barcaza que cruza la bahía,
este mar que anochece de luz gris y gaviotas.
Es como si lo hubiese escrito para mi, para ahora.