Parece que con esto de la Semana Santa me ha dado a mi por hacer ejercicios esprituales, de aquellos a los que me llevaban las monjitas de niña (esto merece un post aparte). Sea como sea, nunca está de más hacer una parada y un hueco a la reflexión, eso sí, sin quedarse colgado de ella, que también es muy cómodo.
A lo que iba. Los cambios son duros, así que hay que hacer acopio de energía para el trayecto, es como escalar: hay que llevar lo justo, sacudirse lo innecesario.
Abandonar y renunciar a nuestros hábitos arraigados no es fácil. Cada uno de vosotros tendrá sus herramientas. Yo utilizo dos.
Por una parte, recurro a mi fondo de armario: el cariño de mi familia y amigos, mis libros más preciados y alegres, esas películas de Wilder que me hacen reír, los paseos cerquita del mar y muchas cosas más, muchas triviales como el chocolate negro o los baños relajantes, que me hacen sentir bien.
Por otra parte, me visualizo, me veo al final del proceso. Más o menos ¿eh?, Insisto en que no hay que tener unos objetivos muy rígidos porque la vida también juega en esta partida.
Me armo hasta los dientes, porque habrá momentos difíciles, sobre todo al principio, porque después la sensación de libertad, de ligereza que te invade lo supera todo. Si no es así, quizá revisa los objetivos…
Cómo te envidio, Amalia. La capacidad para tener las cosas tan claras. Visualizar un horizonte, saber los antídotos, los herramientas que tienes… te envidio. Yo no sabría por donde empezar…
El método es, sin duda, el que tú expones con tanta claridad, sin embargo, ¿qué pasa cuando lo que no está claro son los objetivos?. ¿De qué sirve tener las herramientas si no sabes a dónde vas?. Yo también te envidio.
Sois unas cuentistas las dos. Os conozco y tenéis las cosas muy claras. ¿Es posible que no os deis cuenta? Lo que os pasa es que no necesitáis tanto cambio, ya lo habéis hecho o a lo mejor siempre lo hicisteis bien. Esto no va con vosotras, esto es para los que somos un desastre. No somos envidiables :-).
Y Lulú, los objetivos son lo más difícil. No es algo trivial. Hace falta bucear dentro de uno, por el fondo y no engañarse. Descubrí algunas cosas y no todas son estupendas. Por ejemplo, la importancia tan grande que tienen para mi las formas y la imagen. Suena superficial, ya lo sé, pero es así.
Qué son lo más difícil lo tengo claro, tal vez sea eso lo único que tengo claro. Pero en fin, seguiré buceando, aunque te aseguro que lo vengo haciendo desde hace tiempo y sí, como dices se descubren muchas cosas y no todas agradables. Estoy de acuerdo contigo en la importancia de las formas y de la imagen, lo que pasa es que, aunque para muchos sea importante, es complicado reconocerlo, pero cuando lo haces y lo asumes, has dado un gran paso!.
Coincido con Lulú en muchos aspectos de sus comentarios: Es admirable tener claros cuáles son los objetivos pero, en ocasiones — y yo me incluyo en «esas ocasiones» — no sabemos dónde demonios vamos a ir a parar.
¿Las formas y la imagen? Claro que sí… Y, en mi humilde opinión, Amalia, para nada que suena superficial. Dice Lulú que «cuando lo haces y lo asumes, has dado un gran paso». Por supuesto que sí, aunque sea aún más complicado de reconocer — a priori — de lo que aparentemente parece.
Jo, perdonad por el rollo. Acabo de volver de un breve receso de cuatro días. ¿Por qué he de volver a esta ciudad de Madrid cuando puedo disfrutar ad aeternam del mar?
Ah, las formas, claro; se me olvidaba
Besos, muchos besos.
Una vez, admirando fotos de un libro de diferentes pueblos y culturas, un amigo me comentó: mira estas manos, no tienen nada, sobreviven con lo indispensable, y sin embargo, mira los brazaletes… lo último que se pierde es la dignidad y el cuidado de uno mismo…
Las formas y la imagen.
Pero lo más difícil es saber lo que se quiere. Yo de verdad no lo sé. Quiero, sobre todo, no correr, estar tranquila, pasear y estar de una vez en algún sitio.
Lulú, estoy segura de que lo conseguirás. No lo dudes.
Leiter, la vida te lleva a no se sabe dónde y hay que aprender a aceptar las cosas como vienen, pero que el viento te fuerce a dar rodeos no quiere decir navegar sin rumbo. Ser flexible con los objetivos, reconocer que hay que cambiarlos cuando toca, no significa no tenerlos. Además, a nuestra edad, ya hay cosas que nos va a ser difícil cambiar ¿no crees? Este gusto que tenemos por la conversación, que no se acabe nunca.
Pau, pues parece que lo sabes bastante bien!!!! Pero esta inquietud tuya debe de ser una fuente inagotable para esa creatividad enorme que tienes. Quizá no sea tan mala, quizá eres así y no debes cambiarlo, sólo disfrutarlo. Pero vamos, yo que sé…
Besos