Paseaba hace unos días con un amigo. Hablábamos del valor del silencio. Pensé que debería escribir sobre esto. No me sale. A veces hay que callar, a veces, muchas otras, hay que hablar. Lo difícil es saber cuándo.
Para muchos de nosotros las palabras lo son todo, o casi. Una forma de vivir.
Os dejo una poesía de Jorge Bocanera, él lo explica mejor:
Suma
Los días no contaban para mí,
bastaba la palabra.
Yo escuchaba en cuclillas cómo alguna palabra
conversaba con otra.
No contaban los días.
Pero extravié palabras y los días me siguieron de
cerca con sus largos abrigos.
Yo iba mirando el suelo.
«Ese no cuenta el cuento», vaticinaron unos.
Yo no escuchaba a nadie, yo contaba con ellas.
Los días fueron como trapos mojados en los pies.
Habité días feroces porque perdí palabras.
Eran contadas y eran, al fin, las que contaban
El tiempo es implacable.
El que pierde palabras tiene los días contados.
Buenas noches.