Como diría mi querido amigo Paco Sánchez , «no me da la vida para tanto». Y eso que no sé muy bien qué hago.
La cosa es que con mis pequeños males de salud llevo un mes y medio sacando fuerza de voluntad de debajo de las piedras para levantarme por las mañanas. Una vez levantada ya no importa, tiras y andando. No me ha impedido ir a estar con él al hospital, pero ahora que se ha ido es como si todo el cansancio se me viniera de golpe y por contra como si yo ya necesitara estar totalmente bien para recuperar el ritmo de vida habitual.
Pero me conformo y cubro lo básico, a sabiendas de que esto va a mejor y que nada grave ocurre. Me dejo llevar un poco por mi cuerpo y me siento a leer o reposo de vez en cuando. Quizás este es el ejercicio de paciencia que necesito superar, yo que estoy tan acostumbrada a llevar las riendas de todo.
No me da la vida para todo, pero estoy aprendiendo a tomarla como viene.
Cuando aprendas, por favor, dame unas clases intensivas…
Eso se llama jugar sobre seguro :-))
Me resulta tan difícil, Pau!!!
El primer paso es: «no llego a todo y no pasa nada».
Pues eso solo lo he conseguido unos meses, con «ayuda» de la medicina… así a pelo, imposible. Vuelvo a caer en el lado oscuro… y ya sabes, llegamos a casi todo, a costa de lo que cuesta, y si no llegamos, si no llegamos el mundo se viene a bajo. Pero está bien: primera lección: no llego a todo y no pasa nada. No pasa nada. Gracias. Esta semana intentare el primer paso. Uf!