Una de las cosas que hago como Consultora de Empresas -eso es lo que soy esta temporada – es colaborar con emprendedores para ayudarles a poner en marcha sus empresas.
Lo hago más por afición que por una cuestión económica, por lo que tiene de refrescante, de contacto con el que empieza, de humildad y orgullo a la vez -humildad de saberse pequeño pero orgulloso de su trabajo y sus ideas- y, sobre todo, la dosis de ilusión que me aporta.
Mis emprendedores, como yo les llamo, me dan conocimiento de negocio y «vidilla», mucha, a cambio de ayudarles a cometer algún error menos inicialmente.
Dicen que estamos en crisis, dicen que la gente no tiene creatividad ni iniciativa…pues yo suelo tener un emprendedor cada vez y ahora tengo ¡tres!.
Me alegro de que la ilusión no esté en crisis.
Sí, la verdad es que es una suerte que, en los tiempos que corren, queden personas con ilusión, creatividad y buenas ideas y con el arrojo de lazanse a la selva confiando en sus posibilidades (es la mejor forma de asegurarse el triunfo). Yo también lo veo en mi trabajo y, ciertamente es reconfortante e ilusionante.
Pienso que el ingenio y la originalidad son buenas y eficaces recetas para quienes se aventuran a una iniciativa empresarial.
Enhorabuena por tu buena predisposición para ayudar a emprendedores.
Besos, muchos besos
Pues sí, falta hace que la ilusión no esté en crisis! y debe ser hermoso ayudar a nacer las ilusiones…