En medio de un temporal de granizo, se veía a lo lejos el cielo azul y el arco iris, nítido y por duplicado. Encima de nuestras cabezas debían de multiplicarse las nubes negras pero lo que veíamos eran rabos de nube blancos y algodonosos.
Entonces ella me dijo «las nubes están llorando de alegría» y sonó a puro verso en su vocecita y sus labios.
Me recordó dos cosas.
Una, cuando a Luis le preguntó su hermano «¿Y yo que voy a hacer contigo? y él le respondió cargado de razón: «Quererme, quereme mucho». No me preguntéis el porqué de esta asociación.
Y también -más comprensible- me recordó a una canción de Silvio Rodríguez que yo cantaba con esta letra (que ya sé que es aproximada):
Si me dijeras pide un deseo
yo pediría un rabo de nube
que se llevara lo feo
….
Un barredor de tristezas
un aguacero en venganza
que cuando escampe
parezca nuestra esperanza.
Buenas noches.
Recuerdo que anteanoche, mi hija se plantó de pie junto a mi cama y soltó:
– Hola soy Begoña X X(citó los dos apellidos) y pido permiso para meterme en tu cama y quiero que me apretujes mucho para olvidar el frío.
Nunca lo pide, cuando viene, se mete y da patadas para que le dejes hueco, como todos, pero ¿que nos pasa por las cabezas a veces para tener esas salidas?.