
A veces qué sencillo me parece ser feliz, cuatro cambios con mi varita y ya está. Ni cuatro son.
El día amanece soleado, patinamos al lado del mar, nos reimos al caer en la hierba jugando, bailamos sin música y nos hacemos cosquillas.
Sonetos a Orfeo

A veces qué sencillo me parece ser feliz, cuatro cambios con mi varita y ya está. Ni cuatro son.
El día amanece soleado, patinamos al lado del mar, nos reimos al caer en la hierba jugando, bailamos sin música y nos hacemos cosquillas.
Qué maravilla, Amalia! Sí que suena a felicidad!Y es que con frecuencia olvidamos la inmensa alegría que supone disfrutar de esas pequeñas cosas…con plenitud.
Y si además de pronto llueve a cántaros, torrencialmente, y te pilla torpe con los patines y muy avanzado el paseo… las risas no se acaban en años, con el recuerdo, y te queda también el sabor de la ducha caliente al final de la tarde y la carrera. Tiempos aquellos en que también era un hada!
Que felicidad transmites. Gracias.
Son rachas, ya sabéis. En las buenas hay que aprovechar para disfrutar y hacer acopio de risa y buen humor…y de agujetas ayyyyy!!!